martes, 23 de diciembre de 2008

EL PADRE DON TOMÁS



Está sentado delante de la chimenea, presintiendo cómo el viento se mueve entre las arboledas, abullonando las tejas, levantando la grava del jardín, con las manos abandonadas en el estomago, absorto en el cuerpo aterido de Hugo que tirita como un perdigón ovillado en una esquina, junto a la leña apilada en una caja metálica y una badila dorada de rabo largo. Afuera ensordece el invierno que se congela en los alerones de los tejados del Ayuntamiento y de la iglesia de San Cristóbal, pero dentro, en la caldeada habitación, sólo se escucha el gruñido herrumbroso de los anclajes de la vieja mecedora de lona y el crepitar de los tallos al ser devorados por las llamas.

Repasa con la yema desgastada de los dedos la sarta de cuentas de un rosario de madera del que cuelga un crucifijo de oro. Se mueve de un lado hacia otro, como el cuerpo de Don Lucas Huete colgado de la encina, y Don Tomás, con los ojos cuajados de lágrimas, llora mientras ruega misericordia: Attende Domine et miserere quia peccavimus Tibi.[1]


[1] Escucha señor y ten misericordia porque hemos pecado contra ti.

6 comentarios:

marisa dijo...

Me parece estar ahí...la luz de la chimena, el sonido de la mecedora...Qué recreación tan magnífica. Vaya regalazo de navidad. Tú si que sabes...Un abrazo.

DianNa_ dijo...

Eres genial relatando :) se "vive" se siente.

Besosssssssss , pasa buen día

PEPE dijo...

Lo escribí el otro día antes de salir para Jaén, y la verdad es que ahora que lo leo desde la distancia creo que sí, que me gusta. ¿Estaré pecando de vanidad?

Un besazo fuerte a las dos, la verdad es que reconforta saberos ahí.

Por cierto, no podeis imaginar el frío que hace ahí fuera. Yo estoy acostumbrado al mediterráneo y había olvidado lo recio que es el invierno en el interior.

Muchos abrazos a las dos y siempre salud.

antiplatonico emboscado dijo...

Hay pecados contra nosotros mismos. esos no los perdona Dios.

DianNa_ dijo...

Paseaba por aquí :)

No creo que seas vanidoso en absoluto, a veces pasa, relees algo y ves que es una porquería y otras que es genial :)

Besos, niño

Óscar Santos Payán dijo...

Compañero, aquí estoy leyéndote. Puntual a tus hermosos adjetivos. Que son lo contrario a mi corazón capilla Sixtina. Un abrazo fuerte