martes, 21 de octubre de 2008

53 días de invierno

Esta película, la bocanada de tristeza que tragué en uno de los silencios de Celso, mientras su hijo lo buscaba por los ajarafes renegridos de polución de un barrio del ensanche barcelonés, me hizo advertir que el sufrimiento consustancial a la vida sólo se combate desde la dependencia con los que tenemos cerca, desde la huida de la soledad devastadora, desde el amor profundo. Lo demás es desaliño y autodestrucción, y nadie merece esa purga.

A ti, que seguro que me oyes, que estás ahí, a mi lado, a ti te grito, no te hundas, lucha, joder, sé feliz, todo lo feliz que puedas. ¡Me oyes!, no tienes derecho a la destrucción, tú no.

Si los buenos no resistís, ¿quién queda?

9 comentarios:

PEPE dijo...

Huye, huye... y no te dejes alcanzar. Ni un mal pensamiento, ni una mala decisión. A tomar por el culo...

Óscar Santos Payán dijo...

Hola Pepe. me alegra saber que estás de vuelta sano y salvo. imagino el abrazo que os regalásteis tu hijo y tú. Tu novela ya está entregada. Y yo no la he terminado pero estoy en ello, se me acumulan cosas del laboro. Un abrazo gordo

antiplatonico emboscado dijo...

pesado ropaje de la desolación, perdido en inconsistencia,
donde fijo un apoyo
se deshace como arena.
pervivo en la esperanza de un acto milagroso.

PEPE dijo...

No hay más milagro que estar vivo. La esperanza, el optimismo redimen el mayor de los pecados. No olvides, los cimientos los desmoronamos nosotros y sólo nosotros. A la mierda la autodestrucción.

antiplatonico emboscado dijo...

Precisamente por ello, cada día es un milagro. no destruyo sino admiro la bondad que me salva, la tuya también. negado a la huida me instalo en vosotros.

Marisopa dijo...

Ufff
Me sorprendió tu mensaje en mi blog
pero mas me sorprendió el último parrafo de tu post...

Damn!

Saludos desde Chile...

A. Marin dijo...

Creo que el hombre tiene en su mano la capacidad para ver las cosas de una forma o de otra. El optimismo es una elección y no una forma de ser que venga dada. La fuerza de voluntad puede imponerse a la opinión consensuada y pesimista de la masa, y ver belleza incluso en un desconchón del muro viejo de piedra encalada que hay junto la casa. Como en todo hay de dos clases: un optimismo sano, y otro bobalicón y estúpido, pero eso lo doy por resuelto a estas alturas. Concluyendo: que alguno vamos ya por los cuarenta, y mas vale ver el vaso medio lleno que medio vacío, mientras todavía tenmgamos fuerzas para sujetarlo y apurarlo despacito.

el piano huérfano dijo...

tu grito se ha convertido en mi llanto, y si merece la pena el abrazo de mi hijo me calma todas las penas.

Gracias por tu visita muy calida
un abrazo

el piano huérfano dijo...

si, es cierto, cada día es un regalo un milagro, otro dolor que tiene esperanza...por poco que sea.

un abrazo con mucho cariño y un beso a tu bebe